jueves, 28 de abril de 2011

Todavía quedan poetas: I

Inauguro una sección en el blog. En ella no voy a analizar las nuevas corrientes de composiciones poéticas de habla hispana. Más que nada porque ni entiendo de eso ni me interesa mucho. En cambio, voy a compartir ciertas frases de conocidos míos que son tan buenas que tienen que estar por escrito.

La primera que voy a poner tuvo lugar en mi piso. La soltó uno de mis compañeros de piso, después de ver este anuncio en televisión.



Al ver el efecto que el actimel producía sobre el organismo (todo según el anuncio), mi compañero de piso soltó la gran frase:

- Sí claro, ahora el Actimel es como el yeso.

Y la verdad es que es lo que parece, por el anuncio. Que esos L.casei son como soldaditos que taponan los "agujeros" en las defensas y luchan contra los malvados gérmenes.


Aquí están L, Casei, e Imunitass, listos para patear traseros de gérmenes


Pero claro, si en el anuncio contaran lo que de verdad son esos L. casei quizás no vendieran tanto. No son más que bacterias. Sí, muy parecidas a esas que combaten.


Aquí unas bacterias a microscopio óptico, probablemente teñidas con la tinción de Gram. No son tan vistosas como los L.casei superhéroes, ¿verdad?



A microscopio electrónico. Dan hasta miedo. Que tienen "pelos" y todo.


El Actimel no es más que una especie de yogur líquido. Un yogur, ya sea líquido o sólido, es leche fermentada por ciertos tipos de bacterias. Según la ley, en España sólo se le puede llamar yogur a leche fermentada por determinados tipos de bacterias, no vale cualquiera. Pero sea la bacteria que sea, estamos hablando de productos muy parecidos.

Están muy ricos, y además sirven de manera excelente para renovar y mantener nuestra flora intestinal. Eso no es que tengamos un jardín en el intestino, como alguna gente piensa, si no que muchos animales tenemos grandes poblaciones de bacterias viviendo en nuestros intestinos. No son malas, de hecho, nos sirven para mejorar nuestra absorción de nutrientes y como dicen los abuelos, "para ir bien de vientre". Además, el que estas beneficiosas bacterias estén, impide que se instalen otras que sí pueden ser patógenas y peligrosas. Por esto los yogures y derivados son muy buenos cuando se toman antibióticos, ya que estos últimos matan y eliminan bacterias, ya sean malas o buenas. Al tomar estos yogures, volvemos a inundar de bacterias nuestro intestino, volviendo a la normalidad.

Esto no tiene nada que ver con las defensas. Las defensas del sistema inmunitario las componen los leucocitos o glóbulos blancos, que no tienen mucho que ver con la flora intestinal. Así que sí, tomar Actimel es bueno, pero no más bueno que tomar otro tipo de leches fermentadas, yogures, o similares. Es más caro, eso sí. Así que compradlo si os gusta su sabor, pero no lo compréis por sus propiedades mágicas, que no las tiene.

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